Katy y su infección estomacal

Me acuerdo muy bien de aquel día, un martes en diciembre antes de irme de vacaciones a Acapulco. No crean que por la emoción de las vacaciones, sino por la infección tan tremenda que me dio en el estómago y me dejó sin poder salir del baño toda la noche y la madrugada antes de irme.


Ese martes por la tarde comí sushi. Todo parecía normal hasta el momento en el que llegué a Perisur a comprarme unos trajes de baño para mis tan esperadas vacaciones. Bajando del coche empecé a sentir unos retortijones fuera de lo normal y un dolor extraño en la espalda baja. Pensé que igual me había caído un poco pesada la comida y que llegando a mi casa podría desahogar todo ese malestar y listo, pero sólo me dio tiempo de comprar un bikini porque el malestar me estaba incomodando.


Salí y me subí a mi coche, a los pocos minutos empecé a sentir sudor en el cuello y en la espalda  y unas náuseas tan terribles que me obligaban a acelerar para llegar lo más pronto a mi casa pero a la vez el mareo y los retortijones no me dejaban manejar bien. En varios momentos pensé que la solución era frenarme y… bueno, pues que saliera todo lo que tenía que salir, pero no me atreví. Por suerte no me tocó tráfico y pude llegar a mi casa. Literalmente me baje encorvada, logré sacar las llaves de mi bolsa, inhalando y exhalando sin parar y finalmente logre entrar al baño de visitas. No pase de ahí.


Cuando logré pararme y hablarle al doctor me dijo que fuera a la farmacia a comprar Imodium para la diarrea, Vontrol para el vómito, Carnotprim para el malestar y que fuera a consulta al otro día porque era una infección estomacal fuerte.


En el momento que colgué con el, me tuve que volver a sentar y llegué a la conclusión de que me iba a ser imposible ir a la farmacia. Le llamé por teléfono a mi hermano y le pedí de favor que me trajera las medicinas. Después de tomarlas había lapsos de 30 minutos en los que podía acostarme en la cama pero tenía que regresar al baño. Estuve así hasta las 4 de la mañana que por fin pude dormir.


Al otro día, llegue a la consulta y me dijo que tenía una infección fuerte y que probablemente había sido el sushi, me inyectó un antibiótico que se llama Bonadoxina y me dijo que tenía que inyectarme el resto en Acapulco.


Y así fue, finalmente pude salir de la Ciudad a las 11 de la mañana y gracias a estas medicinas al otro día ya no tenía malestar y en dos días ya estaba como nueva. Y como siempre, en mi viaje, seguí comiendo de todo. Si parece que no aprendo…