Crisis de ausencia

Las crisis de ausencia, también conocidas como ausencias típicas o petit mal, son una clase de convulsión que se caracteriza por pequeños periodos de alteración del estado de la conciencia, en los que el paciente deja de realizar la actividad que estaba realizando y mantiene la mirada en un punto fijo. Son causadas por actividad eléctrica anormal en el cerebro.

Estas crisis pueden suceder solas o combinadas con las convulsiones tónico-clónicas características de los pacientes con epilepsia. Las crisis de ausencia ocurren más frecuentemente en los niños y  jóvenes, pueden ser confundidas con falta de atención y afectar el rendimiento escolar.

Síntomas

Durante la crisis de ausencia el paciente pierde la conciencia, pero sin desmayarse. Mientras dura el episodio (generalmente unos pocos segundos) el paciente interrumpe su actividad (deja de hablar si estaba en una conversación, detiene su marcha, etc.) y permanece estático, con la mirada fija.

En algunos casos, pueden aparecer pequeñas gesticulaciones o parpadeos. Cuando la crisis termina, la persona continúa con lo que estaba haciendo y actúa con normalidad, sin recordar nada de lo sucedido. Los episodios de ausencias suelen ser repetitivos  y pueden aparecer varias veces durante un mismo día.

Las crisis de ausencia pueden suceder durante semanas o meses antes de que sean lo suficientemente notorias como para ser detectadas. Muchas veces, las dificultades en la escuela y los problemas de aprendizaje son los primeros indicios de esta afección.

Diagnóstico

La sospecha es clínica, pero el diagnóstico se  puede confirmar realizando un electroencefalograma, el cual mostrará ciertas ondas cerebrales anormales específicas de esta afección. En algunos casos, puede ser necesaria una tomografía computada o resonancia magnética para descartar otras patologías, como un tumor cerebral por ejemplo, especialmente si el paciente presenta síntomas inusuales, si  hay hallazgos anormales en el examen físico, si hubo alguna clase de traumatismo encéfalo-craneano o si el paciente tuvo meningitis o encefalitis.

Tratamiento

Si bien las crisis de ausencia en niños suelen desaparecer al llegar a la adolescencia, se debe utilizar medicación para controlar los síntomas. Algunos de los medicamentos frecuentemente recetados para las crisis de ausencia son el etosuximida (para los pacientes que tienen ausencias NO asociadas a convulsiones tónico-clónicas) y valproato de magnesio (medicamento con amplio espectro de acción).

Con el tratamiento adecuado, el paciente puede llevar una vida totalmente normal.

Evolución y pronóstico

Habitualmente, las crisis de ausencia se resuelven espontáneamente al llegar la pubertad. En la mayoría de los casos, estos episodios no afectan a largo plazo del desarrollo normal del cerebro ni de ninguna de sus funciones y facultades.